La relajación y el TDAH (1ª Parte)

COMENZANDO EL DÍA CON BUEN PIE…

Como ya sabemos la mayoría de los niños/as que padecen TDAH tienen problemas de hiperactividad, lo que les produce problemas a nivel psicológico de ansiedad y nerviosismo, dificultad para relajarse y para dormir.

Normalmente, cuando nos sentimos nerviosos o especialmente inquietos es porque en nuestras glándulas suprarrenales se está produciendo mucho cortisol (hormona asociada al estrés porque esta prepara a nuestro organismo para la huida en caso de peligro) y esto nos prodece malestar general, incluso enfermedades sino lo controlamos.

En las personas que padecen TDAH, la hiperactividad y el consiguiente nerviosismo se producen porque los TDAH presentan un uso anormal del lóbulo frontal del cerebro, el cual se encarga entre otras cosas, del dominio del lenguaje, el control de las funciones cognitivas superiores ( percepción, memoria y atención), la gestión y resolución de problemas… Con la edad la hiperactividad se suaviza e incluso desaparece porque el niño/a aprende ,mediante la socialización, a autocontrolar su comportamiento.

Controlar las emociones primarias como la ansiedad, el miedo, la euforia… es algo esencial para ellos: hay que intentar buscar el equilibrio (homeostasis)  para que se encuentren mejor a nivel emocional y físico. Para ello será necesario un tratamiento multidisciplinar que incluirá también ciertos medicamentos para ayudarlos a controlar el exceso de hiperactividad.

En casa podemos ayudar realizando ejercicos de relajación para controlar el estrés, facilitar la rutina diaria, y garantizar el descanso de los niños y de toda la familia ( un niño cansado es un niño irritado).

Las técnicas son sencillas y es muy positivo realizarlas con ellos, implicando a todos los miembros de la casa, porque así el niño se sentirá importante, lo aceptará como un juego y se sentirá ayudado y reconfortado (ayudará a su autoestima y a revalorizar el papel que desempeña en su familia): “mis padres y hermano/s me quieren y les importo”.papa-hijo-cama

Todos los días, al levantarnos podemos hacer unas rutinas que nos van a ayudar a comenzar el día bien:

1.- Levantarnos con tiempo suficiente para evitar prisas, estorbos y conflictos.

2.- Despertar al niño/a con suavidad, sin prisas, sin encender de golpe la luz ( mejor usar luces suaves que no le molesten).

3.- Empezamos el día riendo aunque no tengamos muchas ganas, y dando besos y abrazos, usando frases cariñosas.

4.- Una vez vestidos y desayunados, empezamos con las rutinas para cargarnos de energía y positivismo:

  • nos colocamos en círculo o si estamos solos con el niño/a , uno enfrente del otro, y ponemos las manos en el abdomen.
  • respiramos por la nariz ensanchando el pecho.
  • pasamos el aire al abdomen y luego lo expulsamos por la nariz.
  • repetimos las respiraciones 4 o 5 veces.
  • nos cogemos las manos, y las apretamos fuerte y las relajamos 4 o 5 veces con los ojos cerrados.
  • agarrados de las manos, subimos y bajamos los hombros unas cuantas veces.
  • ponemos los brazos rectos y los movemos hacia atrás a la vez que sacamos el pecho, y estiramos.
  • colocamos hacia adelante la pierna con la punta del pie hacia arriba y estiramos. Primero un par de veces con una pierna y luego con la otra.
  •  apretamos los ojos y arrugamos toda la cara 3 o 4 veces.
  •  abrazamos a cada unos de los miembros de la rutina y decimos: “hoy lo vamos a hacer todo genial”.

Es importante que todo este proceso lo hagamos en un lugar tranquilo, en el que no haya distracciones ni interrupciones. También es muy positivo usar música suave y tranquila que nos ayude a concentrarnos en la relajación.

Al principio debemos hacer los ejercicios más rápido para evitar el cansancio y la pérdida de atención del niño y poco a poco iremos haciendo las pautas más lentamente. Se trata de ir incorporando a nuestra rutina estos ejercicios que nos producen sentimientos agradables de tal modo que aprendamos a manejarnos con ellos y que las hormonas relacionadas con la felicidad y el bienestar ( como la oxitocina) nos acompañen.

Ahora solamente hay que ponerse manos a la obra y esforzarnos por ser cada día un poco más felices  y enseñar a los niños a serlo también.

TDAH: Ocultarlo no es una opción…

¿Quién eres?, ¿cómo eres?, ¿por qué eres así?… estas preguntas parecen sencillas pero no lo son, y la mayoría de personas no lo tienen nada claro.

Para ser feliz y tener una personalidad estable y bien formada, necesitamos poseer una buena autoestima y un autoconcepto ajustado a la realidad. Todos necesitamos saber cuáles son nuestras cualidades positivas y cuales nuestros defectos, nuestros puntos fuertes y los débiles para mejorar, y sobre todo para querernos y respetarnos a nosotros mismos y a los demás.

Nosotros, como dultos que somos, debemos enseñar a nuestros hijos o a nuestros alumnos/as a que sepan quiénes son y lo que les hace ser cómo son. Por eso, es un grave error ocultar a los demás que nuestro hijo tiene TDAH, sobre todo a profesionales o a personas que tendrán que educar o ayudar de alguna forma al niño/a.

Los profesionales necesitamos saber cuando un niño/a padece una alergia alimentaria, una enfermedad grave, o cualquier trastorno o alteración como puede ser el TDAH, porque para poder cuidar, enseñar y educar a un niño/a tenemos que conocerlo todo de él / ella, y  es más fácil si el adulto nos proporciona datos claves ( conocer a alguien en profundidad es una tarea complicada).

madres hablando

Se trata de luchar por la inclusión de los TDAH, para que ese niño/a no sea apartado del grupo, y para conseguirlo no es una buena opción ocultarlo a nadie. Si queremos que el TDAH no sea un problema para los niños/as no podemos convertirlo en algo tabú o negativo, excluyente o segregador… Lo mejor es tratarlo como lo que es, un trastorno que hace ser a los niños/as de una manera determinada ( con cualidades buenas y malas, como todos las tenemos) que necesitan solamente  un poco más de atención, ayuda y comprensión.

Cada padre y madre actúa siempre en defensa de su hijo/a y desea siempre lo mejor para ellos pero sinceramente la opción de ocultar el padecer un tratorno como el TDAH o alguna enfermedad no es positiva para el niño/a: lo mejor, aunque siempre haya alguien que nos haga  comentarios negativos, es hablar del tema con normalidad pues así los demás y el propio afectado lo verán como algo normal.

El no decir que padece TDAH no va a hacer que el problema se esfume, al contrario, el problema crece al mismo ritmo que lo hace el niño/a, y sigue convivendo día a día con nosotros, así que es mejor aceptarlo y asimilarlo, llevarlo con nosotros y explicar sin tapujos o miedos qué es lo que pasa a nuestro niño/a.

Si no queremos que los demás vean  al niño con TDAH como alguien diferente no debemos convertirlos nosotros mismos en personas marcadas, sino contribuimos a aumentar las ideas falsas sobre el TDAH y sobre todos aquellos que lo padecen.

Queremos niños y niñas fuertes, luchadores y con iniciativa, independientes y valientes, seguros de si mismos y capaces de todo… aunque tengan TDAH.

Mesa TDAH

Ayer jueves 13 de noviembre tuve el honor de compartir mesa de debate organizada por MesasNEE ,y conversación sobre el TDAH con personas tan comprometidas y sabias sobre este trastorno como la doctora especialista en neurología María José Mas, el orientador y escritor Jose Luis o Gloria López madre de dos niñas con el trastorno y presidenta de una asociación de TDAH de Guadalajara.

La verdad es que las conclusiones después de haber participado en esta mesa en directo a través de la plataforma de Hangout son muy positivas:

1. Las personas que padecen TDAH tienen un buen pronóstico para el futuro si se las trata de forma adecuada.

2. La medicación es necesaria y debe ser prescrita por especialistas en TDAH para que los niños/as no estén sobremedicados. Los medicamentos que se usan son antiguos y en el futuro no causan problemas.

3. La mayoría de personas con TDAH llega a la edad adulta siendo independientes y llevando una vida normal.

4. Los equipos de orientación de colegios e institutos comienzan a funcionar cada vez mejor, al igual que los profesores que se implican y conocen el trastorno.

5. El TDAH ya aparece recogido en la LOMCE y en el manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales  DSM- V.

6. Es necesaria la ayuda de médicos, psicólogos, pedagogos y familias para que estos niños triunfen.

En fin hay que ser optimistas porque con esfuerzo, tesón y paciencia todo se consigue: tenemos que mejorar por ellos y por nosotros.

Las familias terapeutas…

Cada uno, por suerte o desgracia,tenemos la familia que nos ha tocado… es algo que como nuestro nombre no podemos elegir, pero si modificar. Está claro que como padres, abuelos o tíos tendemos a seguir comportamientos y modelos de actuación que conocemos porque son los que nuestros padres anteriormente usaron con nosotros.

Esas enseñanzas nos han determinado para siempre de una manera o de otra: si los resultados han sido positivos ¿por qué no seguirlos?, pero si somos conscientes de los fallos que ellos ya cometieron con nosotros… ¿por qué no eliminarlos?

El otro día, escuchando a un psicólogo experto en familias aprendí una cosa: es cierto que somos “víctimas” de nuestros padres pero al ir creciendo y madurando podemos ser críticos con el aprendizaje recibido y modificarlo según creamos necesario. No podemos excusarnos en lo que ya sucedió, hay que esforzarse por mejorar cada día y superarnos.

Para cualquier niño/a su familia es lo más importante, sobre todo sus padres, y es dentro de la familia donde el aprendizaje y el desarrollo de la personalidad ocurre…pero, ¿qué es lo que los niños necesitan de los adultos?, ¿cómo puedo ayudar a mi hijo/a cuando padece TDAH?

Vamos a dar unas pautas que son sencillas de realizar en casa pero altamente efectivas, eso si, requieren de paciencia, disciplina y sobre todo mucho sentido común y coherencia.

1- Hay que crear un régimen de vida estable, organizado en la que abunden las rutinas y la tranquilidad, porque aunque nosotros creamos que no, la rutina para nuestros niños es necesaria ya que el no saber que va a pasar después crea en ellos gran ansiedad y se sienten vulnerables y desprotegidos ( no hay que olvidar que la vida del niño está supeditada a los deseos y necesidades del adulto, y ellos no participan en esa toma de decisiones: no saben nuestro organigrama diario).

2- Crear vínculos con nuestros hijos/as basados en el cariño, respeto mutuo, seguridad y comprensión. A veces decimos o usamos palabras y entonaciones que ofenden y duelen más que un golpe, y que no pasan tan inadvertidas como nosotros creemos.

3- Intentar crear un ambiente estimulante para que el niño/a, sobre todo si tiene problemas de aprendizaje, sienta curiosidad por aprender y entienda el aprendizaje como un juego.

4.- Exigir responsabilidades y cumplimiento de objetivos de acuerdo con la edad y las posibilidades reales del niño/a, teniendo en cuenta que si padece TDAH u otro trastorno, su edad mental quizás sea inferior a la correspondiente con su edad física ( necesitaremos paciencia extra con ellos).

5- Considerar el momento y el estado físico y mental del niño/a y el nuestro propio cuando queramos enseñar algo nuevo, regañar o censurar alguna conducta que haya sido inapropiada. Si estamos “mal” es mejor dejarlo para más tarde.

6- Dar libertad a los niños/as para enseñarles a ser independientes y que aprendan a hacer solos las cosas. Por agobiarnos por todo y no dejarles hacer nada por miedo personal, no vamos a ser mejores padres: ellos necesitan saber que son capaces de hacer rutinas por ellos mismos.

7- Enseñar a valorarse y a que posean un autoconcepto ( una idea de si mismos) real. Esto será determinante para la creación de la personalidad futura. Señalar no solo los aspectos malos de cada niño.

8- Dejar los asuntos de mayores para la privacidad: los niños/as quizás no entiendan lo que decimos al discutir con nuestra pareja o con otro familiar pero si entienden el tono y la situación. El problema es que ellos siempre se sienten culpables del enfado de su padre o madre y sufren nuestro problema a la par que nosotros.

9- Respetar la privacidad del niño/a, su espacio personal y sus intimidades, porque el concepto de vergüenza y humillación también está presente en ellos. Alrededor de los dos años comienzan a sentir estos nuevos sentimientos.

10- Alabar sus logros y sus esfuerzos para conseguir  una buena motivación. Es muy importante no fijarnos tanto en el resultado como en el esfuerzo y empeño que nuestro niño/a haya puesto en el proceso (incluso en lo referente a las clasificaciones escolares).

11- Hablar con ellos, interesarnos por sus problemas aunque a nuestros ojos sean insignificantes (para ellos no lo son), tener sus ideas y pensamientos en cuenta, y sus deseos.

12- Intentar usar el castigo positivo, con la pérdida de privilegios. Nunca castigar eliminando una necesidad básica como comer… Elegir castigos acordes con su edad y la repercusión negativa de la mala conducta.

Todos estos consejos ayudan a que nuestros niños/as con TDAH o sin él aprendan a vivir en sociedad, desarrollen una personalidad buena, objetiva y que les ayude a superar sus problemas actuales y futuros. Además conseguiremos eliminar rabietas, discusiones y reproches que lo único que hacen es dañar nuestras relaciones interpersonales y familiares, y nos hacen ser más infelices.

Queremos hijos felices y no perfectos, personas independientes y no extensiones de nosotros mismos, seres y ciudadanos mejores, incluso que nosotros.