Las emociones en el TDAH.

niño

¿Qué son las emociones? esa es la primera pregunta que debemos hacernos, porque siempre nos dicen que los niños/as que padecen TDAH tienen problemas para identificar y controlar las emociones. Pues bien, las emociones son respuestas que el organismo nos proporciona a modo de alerta para avisarnos de que algo ocurre (bueno o malo), por eso están relacionadas con el funcionamineto del cerebro (amigdala e hipocampo pricipalmente), el sistema endocrino y locomotor.

La psicología actual establece la existencia de siete emociones básicas, miedo, ira, enfado, tristeza, alegría o felicidad, amor y sorpresa, que pueden aparecer aisladas aunque la mayoría de veces todas ellas se combinan para formar las millones de emociones que el ser humano siente y padece.

Efectivamente los TDAH tienen porblemas para reconocer las emociones en ellos mismos y en los demás, y por este motivo es esencial enseñarles a poner nombre a las emociones para que sepan qué sienten o qué sienten los demás, como pueden gestionar de forma adecuada esas emociones, que en concreto en los TDAH suelen ser vividas de forma apasionada y a veces extrema.

Por este motivo son niños/as inestables a nivel emocional ( para lo malo y lo bueno también, porque si se divierten y son felices, o quieren a alguien, lo hacen en extremo), y esto les acarrea un desgaste físico y psicológico impotanteque puede tener repercusiones negativas en el futuro.

Desarrollar el autocontrol de las emociones es esencial: podemos usar cuentos o historias  adaptadas siempre a la edad del niño para mostrarles mediante las ilustraciones y el desarrollo de la historia, la expresión del rostro de los personajes, y luego, cuando ellos mismos estén en una situación parecida y sientan esa emoción poder clasificarla y recordar como acababa el cuento.

Una vez que les hemos puesto nombre y categorizado las emociones tenemos que enseñarles a  controlarlas partiendo de la idea de que no hay emociones buenas o malas, positivas o negativas… todas son necesarias y no les tenemos que tener miedo. Si estamos tristes y queremos llorar, ¿por qué no hacerlo?, si estamos alegres reiremos y nadie se va a preocupar o asustar por ello.

A partir de este momento podemos enseñarles qué es la empatía, el cambio de roles y a ser capaces de ponernos en el papel del otro. Esto se puede hacer a modo de teatro en casa o simplemente, cuando el niño/a no actúe de forma adecuada pararnos para reflexionar qué siente la otra persona ( que podemos ser nosotros mismos, sus hermanos, amigos…) cuando él/ella es travieso.

Las técnicas de relajación y la práctica de yoga (adecuado para niños según su edad) será también muy beneficiosa para ellos, y además podemos practicar en casa todos juntos e involucrar a todos los miembros de la misma en las rutinas.

Sí tenemos que ser conscientes de que todo este aprendizaje se podrá llevar a cabo en niños/as que no presenten mucha hiperactividad. En estos casos será necesario consultar con un especialista en TDAH para medicar de forma adecuada al niño/a y que así pueda mejorar.

Es un trabajo que requiere de esfuerzo y mucha paciencia pero que se logra y no va a proporcionar a todos los impicados muchas alegrías y mejoras.

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El TDAH y la relajación: 2ª parte (la noche)

Hemos llegado a casa después de un largo y agetreado día, y ahora lo que nos apetece es relajarnos, descansar ,desconectar de la rutina… lo necesitamos, y  nuestros hijos también.

La noche es un momento para hablar tranquilamente de cómo ha ido el día, de los planes para el día siguiente o para el fin de semana, para tratar  temas de actualiodad, y es un buen momento también para afianzar la relación de apego con los niños.

Los niños con TDAH suelen ser muy habladores y dicharacheros, y es buenos que los adultos vayamos desarrollando y estructurando sus pensamientos para que aprendan a expresarse bien y a ponerle palabras a sus sentimientos y pensamientos.

Es esencial crear un rutina a modo de ritual que seguiremos todos los días para conseguir eliminar la inquietud por no saber que hay que hacer a continuación. Por eso cada familia debe elegir y establecer la suya propia en función de los horarios disponibles.

La hora del baño es esencial: es un momento de intimidad padres- hijos y de diversión, porque a todos los niños les encanta jugar en la bañera un rato y debemos dejarlos disfrutar del agua. Podemos poner música relajante para que el cuerpo se vaya relajando.

Antes de irnos a la cama lo óptimo sería no regañar, castigar ni mantener conversaciones estresantes con el niño o cerca de él: esto aumenta su estrés y nos costará que se duerma y/o que descanse bien, incluso puede terner pesadillas. Otra cosa que debemos evitar antes de dormir es el uso de ordenadores, tabletas, móviles, o la televisión (no es una buena opción que vea la tele hasta que se quede dormido).

Cuando el niño esté en la cama debemos crear un ambiente que facilite el sueño, con poca luz, buena temperatura y alejado de distracciones (tele, ordenador…nunca deben estar en el dormitorio). Podemos volver a acomparñar este momento con música relajante de fondo, repetitiva y a ser posible sin letra para evitar que le niño tararee y se distraiga.

Recursos para dormir:

1.- Contar un cuento ( o varios), historias, leyendas…

2.- Dar un masaje en las piernas y en los pies o en la cabeza con nuestras manos o con cepillos , varillas o manoplas de tejido suave.

3.- Usar objetos que hagan ruidos monótonos como un reloj, un metrónomo, el secador del pelo… para ayudar a relajar al niño (cuidado, a algunos niños estos sonidos les pone nerviosos).

4.- Utilizar técnicas de autorrelajación  y auto-hipnosis: estas son muy interesantes porque los padres van guiando al niño para conseguir la relajación de todas las partes del cuerpo ( relajación progresiva de Jacobson, y la relajación pasiva). Además se pueden recerar mediante situaciones, lugares y momentos agradables para el niño, con el fin de conseguir la relación profunda y el sueño. Estas técnicas son sencillas y altamente efectivas pero requieren de práctica.

5.- Técnicas de regulación de la respiración : podemos enseñar la respiración asociándo la inspiración y la expiracion con un color que al niños le guste mucho.

Estas técnicas se pueden usar aisladas o en combinación, sin olvidar que deberemos adaptarlas a la edad del niño y a sus necesidades. Por ejemplo, en casos de adolescentes contar un cuento no va a ser útil pero si lo serán las técnicas de Jacobson las de autohipnosis donde es el propio sujeto el que controla la situación.

Lo que queremos conseguir con estas rutinas es que los niños aprendan desde pequeños a identificar cuándo están nerviosos, cuáles son sus sentimientos y a controlarlos. La autorregulación en los casos de TDAH es muy importante porque al aprender lo que tienen que hacer cuando se sienten muy nerviosos, aprenden a enfrentarse a sus problemas y pueden solucionarlos, además de forma autónoma y eficaz.