Mi hija no quiere ir al cole…. El sistema maltratador.

La semana pasada les comenté el problema que hay en la clase de hija, y como muchos ya se habrán imaginado mi niña ( casi con cuatro añitos) no quiere ir al colegio, ni trabajar en clase… aunque con otra maestra o en casa hace, por voluntad propia toda clase de tareas escolares, ella sola y a buen ritmo.

Lo malo es que no es esta una expcepción, sino que la mayoría de aulas de pirmaria y secunadaria son así, son eso, una batalla campal entre dos bandos: maestro- alumnos, son la salvaguarda de que los alumnos son más y más ruidosos, así que ganan siempre…. que el adulto responsable de la clase los deje.

¿Qué pasa en los centros escolares?, ¿qué les pasa a nuestros niñ@s?, ¿cómo van a aprender en estas condiciones?… pues eso ocurre, que no aprenden nada y lo peor es que pierden el deseo por aprender, en una edad en la que por naturaleza el niño ansía aprenderlo y conocerlo todo.

Hablamos de fracaso escolar, de niños traviesos, de profesores desmotivados, de muchos alumnos/as por clase…. ¿Quién/en es entonces el que fracasa?los niños desde luego no (aunque algunos piensen que si, que son seres abominables que solo molestan a los adultos), el niñ@ es el último eslabón de la larga cadena que es el sistema educativo, y es el más débil: lo primero porque son NIÑOS, no son maestros, pedagogos, psicólogos técnicos y  no saben nada sobre el aprendizaje o lo que es educar; lo segundo es que son personas en formación totalmente dependientes de los adultos, luego si un niñ@ fracasa en el ámbito educativo, su fracaso no ha sido originado por él mismo, sino por algún eslabón del sistema, y lo digo recordando las palabras de un gran profesor.

Si a un alumno que no tiene ninguna dificultad específica le cuesta hoy en día sentirse motivado por ir al colegio y por aprender, imagínense a un niñ@ con TDAH que es sumamente sensible a las interferencias en su entorno, y que necesita un ambiente de calma, orden y tranquilidad para poder trabajar.

Un colegio o un instituto no se puede convertir en un lugar de sufrimiento para un niñ@, y la educación debe adaptarse por medio del maestro o profesor a las necesidades de los alumnos, porque el objetivo no debe ser dar un temario de 13 temas en los días lectivos correspondientes, es que esos alumn@s lo aprendan. Ya sé que eso es difícil, pero es que educar lo es, y mucho.

Los docentes se quejan de sus alumnos y estos de sus profesores, y aunque esto siempre ha ocurrido, parece que hoy es mucho más común. Si en clase tenemos alumn@s difíciles tendremos que abordar el problema y demostrar en esos momentos que somos profesionales… enseñar a un niño obediente y que está auto- motivado por la labor no tiene ningún mérito.

Para poder tener una escuela inclusiva, donde todo el mundo quepa, donde todos seamos personas, y no grupos, necesitamos que los alumnos vuelvan a sentir el deseo de aprender y de colaborar en clase, y que los alumnos/as con dificultades específicas del aprendizaje ( dislexia, discalculia, disortografia, falta de atención o TDAH), puedan conseguir sus objetivos…. tan solo a veces con pequeñas adaptaciones del curriculo que modifique la forma de aprender ( no el contenido).

La verdad es que es doloroso para los que nos importan los niñ@s y la juventud en general, ver tantos casos de abandono escolar, problemas de motivación, miedos y fobias relacionadas con el ámbito académico, problemas de autoestima y de enfermedades de tipo somático… ¿qué estamos haciendo con los niños?La verdad no lo se.

Impulsivo si, maleducado no.

Hace un par de días recibí una nota para asistir a una tutoria conjunta en el colegio de mi hija, porque la maestra quería comentarnos la evolución de la clase. Yo ya sabía por referencias de mi niña que la cosa no iba muy bien porque los niños en general que acuden a esa clase son “muy malotes” (según palabras de mi peque).

Lo que me sorprendió fue la actitud y los comentarios que tanto los padres ( bueno de las madres porque papás solo había tres) como  la maestra, hacían en relación al problema del comportamiento de los niñ@s; una madre afirmaba ” que no sabía cómo castigar a su hijo cuando se portaba mal”, otros que “cuando el niño se enfadaba por algo se lo daban para que se callara”, o que si quería ver la tele toda la tarde lo dejaban porque “no era algo tan malo”.

La maestra se quejaba de que ciertos comportamientos deben “venir aprendidos de casa”, y nos comentaba que “ella no es la madre o el padre de ninguno de sus alumnos”, cosa que no ayuda porque si en la clase hay malos comportamientos es la maestra,en colaboración con los padres, la que lo tiene que solucionar, sino la clase será un caos.

La verdad es que no entiendo ni a unos ni a otros…¿qué nos está pasando a los adultos?, ¿Qué modelos de referencia estamos siguiendo?. Cuando uno se encuentra de pronto con la situación de ser padre y no es experto en educación echa mano de los recursos y los conocimientos disponibles, y sobre todo del SENTIDO COMÚN.

Los niñ@s no nacen con una personalidad establecida, poco a poco se va a ir formando en base a la carga genética de cada uno, del entorno en el que vivamos, de como actuamos con ellos, de que tan buen modelo a seguir seamos para ellos. Su manera de ser y de actuar estará condicionada por nostros mismos ( somos modelos, héroes y heroinas) y por el tipo de educación que les ofrezcamos, y si un niñ@ con 4 años no sigue las normas, tiene frecuentes pataletas, no tiene respeto por la autoridad y hace lo que se le antoja es porque sus padres no lo están haciendo bien. Ya se que son palabras duras pero es la cruda realidad. Hay que ser consciente de este hecho para poder  mejorar y cambiarlo: !!si con 4 años nos cuesta controlarle, imagínense con 15!!.

Está claro que los niñ@s con TDAH, si padecen el subtipo combinado o el hiperactivo, tienen el problema de la hiperactividad, pero no el de la mala educación. Será normal en ellos la anticipación o la impetuosidad a la hora de hablar o de relacionarse con los demás, o que hablen en exceso cuando deben estar callados, o que interrumpan constantemente para llamar nuestra atención… o sean más traviesos. Lo que no es aceptable en ningún niñ@, tenga TDAH o no, es que usen el insulto como medio normal de expresión, intenten hacer daño intencionadamente al resto de personas, les divierta reirse de los demás o monten un espectáculo en público o en privado cada vez que le digamos “no”.

Educar hoy en día es muy dificil, es cansado y muchas veces frustrante, pero es nuestra labor y obligación como padres, desde pequeños, ofrecer una educación basada en valores, en premiar el esfuerzo, basada en el respeto mútuo, la comprensión y en el cariño, en el apego… y si no sabemos lo que tenemos que hacer debemos pedir ayuda. Tenemos que ofrecer una edución de la que de mayores no se tengan que lamentar nuestros niños, ni necesiten ayuda psicológica en su adultez.

Un TDAH  necesita más ayuda extra por nuestra parte porque suelen ser más difíciles de controlar, pero en general con la ayuda necesaria y la medicación oportuna (si se necesita), se puede lograrr. Educarlos en inteligencia emocional será muy positivos para ellos y para nosotros, y mejorará y reforzará la relación padres- hijos.

Educar siempre es necesario porque ningún niñ@ nace sabiendo cómo debe comportarse, lo que está bien o mal. Nuestros niños no “nos salen buenos o malos” los modelamos nosotros según nuestro propio criterio.

Tiene TDAH…¿es bueno que repita?

Esta semana he leido un artículo que hacía referencia a unos estudios que se han realizado sobre el beneficio o perjuicio que tiene sobre los alumnos/as con TDAH repetir curso.

Los resultados han demostrado que no es beneficiso porque parece ser que las notas y el rendimiento disminuyen, así que se aconseja a los profesores y maestros  que los dejen pasar curso. También se ofrece información sobre lo nocivo que es expulsar de clase a un niño/a TDAH, y se afirma que “si a los alumnos con TDAH se les expulsa de clase tienen muchísimas posibilidades de caer en drogodependencias”.

Así de rotundo y generalizador se presentaba este artículo a mi entender; estamos todos de acuerdo que suspender o que te expulsen de clase es una experiencia negativa para cualquier persona y que a ninguno nos ha hecho felices, pero si creo que todos hemos aprendido algo positivo sobre estas experiencias.

Y es que todos los niños/as con TDAH no son iguales, ni tienen las mismas dificultades, ni se comportan igual… hay tantos casos diferentes como personas, asi que generalizar de esta manera no me parece muy adecuado, además ya se está presuponiendo que los alumnos/as TDAH tienen malas notas y se comportan mal… y eso no es cierto.

El repetir curso o no,  debe ser una cuestión tratada de modo particular dependiendo del caso, pues habrá niños/as que mejoren ,además notablemente, al repetir curso( a veces simplemete por tener un nivel de desarrollo mayor con respecto al año anterior, o por estar en contacto con otros compañeros nuevos que aún no le han puesto ninguna etiqueta).

Según mi experencia, repetir curso causa mayor temor a los padres que a los propios alumnos, y la gran mayoría consigue mejorar en el curso que repiten, a nivel académico y personal.

Repetir un curso no es nada “malo” ni ha de traumatizar a nadie,ese debería ser el punto de vista de todos al explicarlo al alumno, porque próximo saldrán porquesi un año las cosas no han salido bien el próximo saldrán mejor, solo tenemos que esforzarnos un poco más. Desde mi punto de vista, repetir es algo positivo si les enseñamos a nuestros alumnos/as que es una oportunidad para mejorar, estar con gente nueva, empezar todo desde cero y obtener mejores resultados. Hay que enseñarles a enfrertarse al fracaso ya que es algo tan normal en la vida como el respirar, es algo que convive con todos nosotros desde que nacemos, y que por naturaleza aprendemos a superar. Fracaso y éxito van juntos de la mano y para obtener el segundo necesitamos del primero.

En cuanto a la técnica del tiempo fuera si es cierto que solo debe usarse en momentos en los que el comportamiento del alumno/a sea muy disruptivo, pero siempre habrá que hacerlo de acuerdo con la edad del niño y sin sobrepasar los 10 minutos.

A mi particularmente no me gusta hacerlo así, prefiero preguntar primero para ver qué es lo que ocurre, y si está muy nervioso/a pedirle que haga algún pequeño recado como llevar algún mensaje, ir a cerrar la puerta, pedir folios o bolis. En los casos de TDAH con hiperactividad el movimiento es vital para ellos y el simple hecho de cambiar la rutina por otra más novedosa y movida hace que su comportamiento se regule.

En definitiva, todo es bueno o malo según lo enfoquemos, según el filtro que usemos y me parece mejor opción siempre enseñar desde el esfuerzo, la comprensión, la esperanza y el optimismo que desde el miedo al fracaso y al  futuro.Claro que hay que repetir: ellos son capaces de hacerlo siempre mucho mejor y como suelo decir, una mala tarde la tiene cualquiera.

Caso L.Rafael: poder se puede…

La mayoría de padres se preocupan mucho por el futuro académico y personal de sus niños TDAH, pero esta preocupación se atenúa cuando conocen casos de niños que aunque padecen TDAH han triunfado. Yo hoy les cuento el caso de mi alumno L. Rafael.

Cuando yo le conocí tenía 16 años ( que edad tan mala), y estaba comenzando 1º de Bachiller. Sus notas eran bajas  aunque él me decía que estudiaba mucho en casa, y la relación con sus compañeros era mala. Era un chico tímido, con problemas de socialización y todo el mundo decía de él que era “raro”, le costaba expresarse y no había orden y coherencia en su discurso. Al poco tiempo sospeché que tenía TDAH del subtipo inatento.

Cuando hablé con sus padres me lo confirmaron (debieron decírmelo antes) y me contaron lo mal que Rafael lo pasó en el colegio, sobre todo porque no conseguía encajar en clase y la relación con sus iguales no era adecuada. Las notas no las llevaba mal aunque le costaba expresarse y la letra era mala, y en los exámenes con frecuencia no contestaba lo que se le pedía y/ no los terminaba.

Sus padres hablaban con los maestros y el equipo de orientación pero las soluciones para Rafael no llegaban…. Con esfuerzo y dedicación terminó 4º de ESO.

Al comenzar 1º de Bachiller la situación para él empeoró, nuevo lugar, nuevos profesores, nuevos compañeros, nuevas asignaturas… y todo se le hizo muy cuesta arriba. Además comenzaba la edad crítica de rebeldía con respecto a sus padres, a los que culpaba por todo lo que le estaba ocurriendo. La comunicación entre los miembros de la familia era muy mala y estaba basada en regañinas, reprimendas y exigencias, que poco le favorecían.

Lo primero que hicimos fue cambiar el método de estudio, y optamos por resúmenes y esquemas que al principio se negaba a hacer ,pero que al ver su utilidad los realizaba con un poco más de agrado. Fue muy importante enseñarle a planificar su tiempo con horarios realistas que más o menos cumplía, y sobre todo y ante todo fue decisivo conseguir motivarlo, hacerle ver que él podía mejorar y que había personas que lo entendían y lo ayudaban. En casa la situación también mejoró un poco y gracias a la paciencia de sus padres pudimos entre todos ayudarle.

Fue un trabajo duro, cansado, con muchos altibajos y con la tozudez característica de Rafa: el día que estaba frustrado casi no podíamos trabajar, era mejor esperar que al día siguiente estuviese más calmado.

También consiguió relacionarse mejor con compañeros de su edad, no sin meteduras de pata, y muchos consejos por mi parte, pues la empatía y la amabilidad le costaban, incluso hacia mi misma ( pero yo no  le hacía caso, sabía que era su cerebro límbico el que hablaba y no él).

Tardes de nervios, angustias, confidencias, lágrimas y risas, todo eso y más pasamos… cartas a los profesores ( que también lo ayudaron en su gran mayoría), unas cuantas Valerianas para los nervios…y terminó 2º de Bachillerato, y aprobó selectividad incluso!!!!

“¿Hago una carrera, Marta?”, “haz lo que tú quieras, lo que estés convencido de que será lo mejor para ti”, le dije a Rafael, “poder se puede”.

Esta Navidad ha venido a visitarme, se ha ido a vivir a otra provincia con dos chicos más para estudiar un módulo de grado superior: se maneja muy bien en su nueva vida solo como un adulto joven, tirando de metro y todo, haciendo la colada y alguna cosilla en la cocina, ¿quién me lo iba a decir?.

Esta es la prueba de que tener una dificultad  no implica el que no se pueda conseguir el objetivo deseado.