No sé cómo castigarle ni cuándo…

Establecer un castigo es algo que parece muy simpple pero no lo es, porque tenemos que tener en cuenta varias cuestiones , de tal modo que vamos a hacer un reumen sobre qué actitudes castigar y cuáles no:

NO CASTIGAREMOS:

  • Cuando el niño se equivoque o haga una tarea mal porque su ejecución le resulte difícil, porque quizás esa tarea requiere habilidades básicas que el niño aún no ha adquirido.
  • La rabieta o el mal comportamiento sea producto del cansancio o de enfermedad ( por ejemplo si tiene fiebre o le duele algo), es mejor preguntar qué le pasa y abrazarlos para consolarlos.
  • Cuando mediante el lloro o la queja exprese malestar psicológico ( pena, ansiedad, MIEDO..).
  • Si no se termina todo el plato porque a veces les damos raciones de comida demasiado abundantes para la edad y actividad física del niño, o bien puede sentirse enfermo y no tener apetito: no hay que obligarle a comer demasiado.
  • Si  se comporta de forma inadecuada y nosotros no le hemos explicado antes lo que se debería hacer, o tiene el hábito bien asimilado como por ejemplo la hora de irse a dormir ( eso es una tarea de los padres).
  • Cuando no pare quieto, ya que es algo vital para los nños/as hiperactivos el poder moverse ( ellos no pueden controlar ese comportamiento como nosotros no podemos controlar por ejemplo el deseo de rascarnos).

Bueno ya sabemos cuando si hay que castigarle… pero ¿cómo lo hago? Lo mejor es utilizar el sistema del castigo negativo, es decir, el de pérdida de privilegios.

 

https://tesentirasmejor.files.wordpress.com/2010/12/madre-e-hija2.jpg?w=229&h=229

 

CÓMO CASTIGAR:

  • Usar un tono de voz firme, sin chillar ni demostrar al niño mediante nuestra expresión corporal que estamos muy enfadados.
  • Usar frases cortas y directas como “eschúchame” o “para un momento”.
  • No herir los sentimientos del niño con insultos, adjetivos peyorativos, descalificaciones ni golpes.
  • No asociar el comportamiento realizado con cualidades del niño, ni usar frases como “eres igual que tu padre/madre….”, porque eso hace que el niño interiorice que es “malo”, y por lo tanto será normal en su comportamiento el que haga travesuras (él/ella lo entenderá como algo normal en su persona).
  • No castigar eliminando una necesidad básica del niño como comer, dormir, salir a la calle, bañarse… porque además de que afecta a su salud es un castigo imposible de ser ejecutado ( todos los días hay que salir de casa para ir al colegio).
  • Adpatar el castigo a la edad y las posibilidades del niño, y de las repercusiones que tenga su mal comportamiento.
  • Explicar de forma clara qué ha hecho mal y cómo debería hacerlo.
  • Elegir la pérdida de un privilegio como ver su programa favorito de la tele, jugar con tal juguete, sustituir una determinada prenda que le gusta mucho ( zapatillas, camiseta…) por otra…
  • Una vez que el niño/a se tranquice, comprenda lo que ha pasado y asuma el castigo debemos alabarle pues supone un gran esfuerzo para ellos, y seguir con nuestra rutina como siempre, sin recrearnos en lo que ha hecho mal.

 

Estos consejillos los podemos ir poniendo en práctica poco a poco, como padres también tenemos que habituarnos e ir aprendiendo con nuestros hijos. A mi, personalmente no me gusta mucho castigar en una habitación para que el niño/a esté solo, ni dejarlo sentado en un rincón, porque eso no hace que le niño piense en lo que ha hecho mal, solo hace que se aburra y nos diga que ya no lo va a hacer más (cosa que suele ser falsa).

Enseñar a decir “perdón” me parece esencial (sobre todo en asuntos relacionados con el castigo donde los sentimiento están a flor de piel), y la mejor manera de enseñarlo es que los padres también aprendamos a decirles “perdóname” cuando nos hallamos equivocado: esto les demostrará que todos necesitamos ser perdonados.

Le dió una torta para que aprendiese…

¿Que aprendiese a qué exactamente?, ¿a que golpear a alguien es lícito?. La mayoría de los niños que tienen TDAH, tienen el problema de que al ser hiperactivos su conducta no se adecúa a las situaciones en las que se encuentran, y esto genera una  constante regañina hacia el niño.

Tenemos a un niño castigado o reprochado casi todo el tiempo en casa, en el colegio… y desprestigiado por sus padres, maestros, compañeros… porque son difíciles de controlar y a veces tienen comportamientos molestos y/o inapropiados, y ellos mismos  saben que se portan mal pero no saben cómo pueden cambiar o lo que les pasa.

Las madres y los padres somos los que tenemos que concienciarnos a la hora de escoger e imponer castigos, sin olvidar que el castigo físico ( la bofetada, el pellizco, la colleja, un empujón o cualquier tipo de golpe) no es una buena opción por varios motivos que vamos a explicar.

berrinche13

PARA EL NIÑO/A:

  • El niño siente miedo y no hará la conducta negativa cuando estemos, pero si cuando no los veamos o estén en otro círculo.
  • Genera sentimientos de rechazo, angustia y rencor hacia los padres.
  • Le hace ponerse nervioso y tener estrés, y por lo tanto aumenta su hiperactividad.
  • Afecta mucho a su autoestima y al equilibrio general, que ya de por si está afectada.
  • Aprende que él es “malo”( si sus padres lo dicen es verdad), luego el tener comportamientos disruptivos será algo normal en él.
  • Aprende que los problemas se arreglan a golpes, que la violencia es algo normal, aceptable, y el niño la usará en su entorno, incluso como respuesta a una negativa de los padres.

PARA LOS PADRES:

  • Aunque descarguemos nuestra ira es solo de forma momentánea.
  • El sentimiento de culpa es innegable.
  • Al no explicarle al niño lo que se debe hacer, no le hemos enseñado nada.
  • Demostramos nuestra inseguridad y nuestra incapacidad para controlar la situación.
  • Nos hace sentirnos ruhines y cobardes, porque pegamos a un ser indefenso.
  • Mostramos una actitud ante las situaciones y la vida negativa, y no dejamos espacio para el diálogo.
  • Nos convertimos en modelos inestables: papá y mamá son superhéroes para el niño y el que los golpeemos hace que ya no seamos un punto de apoyo fiable para ellos.

Yo siempre recomiendo a los padres cuando me dicen que no hay nada malo en golpear a un niño, a que intenten recordar cómo se sentían cuando de pequeños sus padres les pegaban… yo creo que de aprender algo bueno o positivo nada…

Cuando usamos esta actitud de manera generalizada, se crea un ambiente de malestar general, y la relación de apego padres-hijo se deteriora. Esto da pie a que muchos niños (sobre todo los TDAH) sientan que en el  fondo sus padres no los quieren porque son malos, ni sus padres ni nadie… Demoledor.

En psicología hablamos de castigo positivo, cuando ante un comportamiento inadecuado se da una respuesta repelente, y de castigo negativo cuando se elimina algún refuerzo o premio. Es siempre mucho más positivo escoge eliminar privilegios u ofrecer recompesas futuras.

Cuando a un niño se le trata a golpes o se usa el insulto o el desprecio como forma general de educar, el niño crecerá con  graves carencias afectivas y tendrá problemas de inseguridad, autoestima, falta de independencia, falta de destrezas y habilidades sociales como la negociación.

El sistema de castigo físico o psicológico es algo del pasado, obsoleto y con ningún respaldo por los profesionales, por lo que no es una premisa aceptable el que “siempre se ha hecho y nunca les ha pasado nada a los niños”, o si les ha pasado pero no se ha detectado.

Cuidado con el móvil!!!

La mayoria de la pobalción española tiene ahora mismo en sus manos un móvil. Para algunos es una herramienta de trabajo, para otros es un medio de comunicación y de información, pero para otras, los más pequeños, es un juguete.

Y cuidado, un juguete altamente adiptivo: con el móvil entramos en un mundo diferente ne el que el anonimato nos protege y nos desinhibe, con el que podemos, desde hablar con un amigo, hasta hacer nuestras comparas, o jugar a millones de juegos.

Los psicólogos y expertos en la materia nos están confirmando lo que padres y educadores ya sabíamos… el móvil “engancha” a adultos y sobre todo a las mentes en construcción de niños y adolescentes: se le da la categoría de droga, y se quiere prohibir su uso en menores de 14 años ( yo incluso diría menores de 18).

Regalar a un niño un móvil es un error en toda regla, y más aún  con conexión a internet… ¿ dejaría a su hijo/a solo en mitad de una gran ciudad? pues eso hacemos al dejarles usar internet, los dejamos en medio de un mundo de adultos, solos.

Esto es algo sumamente atrayente para ellos, y para un niño con TDAH una fuente de estímulos y de refugio de la realidad, para hacer amigos con facilidad sin tener que mostrarnos como somos, y creando un mundo ideal en el que los problemas cotidianos no existen ( vamos un opiaceo…).

Los TDAH, con los problemas de atención y concentración que ya poseen no necesitan fuentes de distracción adicionales, y a veces, al recomendar a los padres que el móvil “desaparezca” surgen dudas y miedos como ” mi hijo no va a poder relacionarse…”, ” lo van a excluir del grupo…”. Una buena solución es que usen el móvil bajo nuestra supervisión o que usen el móvil de los padres y así podremos controlar cuánto tiempo lo usan y qué hacen con él ( no se debería superar los 30 minutos diarios).

¿Violaremos su intimidad de esa manera?Si es por su bien, sí, claro que sí. Los padres tenemos que saber dónde están, con quién, en qué páginas de internet entran… y lo que hacen.

El móvil usado con mesura es un instrumento que nos facilita la vida, pero su uso por niños, en numerosos casos, es nefasto: cuando no pueden tenerlo el niño padece lo que se le suele llamar “mono”, y nadie quiere que su hijo/a pase por esa situación jamás.

Les dejo una intervención clara y contundente que resume el daño que hace el uso del móvil, en boca del juez de menores de Granada, Emilio Calatayud…¡ Impresionante!