La inteligencia no nos limita…

El tema de la inteligencia es algo que a todos nos afecta porque ,a todos, desde pequeños nos han puesto la etiqueta de “listo/a” en casa o en el colegio, y esto nos ha influido en el desarrollo de nuestra personalidad de una manera o de otra. Por eso hay que tener mucho cuidado con el uso de etiquetas a la hora de referirnos a los demás ( y mucho más si nos referimos a los niños).

¿Quién es para nostros una persona inteligente?, ¿cómo es esa persona, qué cualidades tiene?, parece a simple vista una pregunta sencilla pero si nos paramos a pensar más detenidamente nos damos cuenta de que la cuestión no es tan sencilla.

Ante estas preguntas se nos vienen a la memoria Einstein, Hopkins, economistas, físicos teóricos, cirujanos de renombre, prestigiosos pensadores… pero ¿solamente ellos son inteligentes?, ¿acaso no eran también inteligentes Miguel Ángel, Leonardo o Mozart?, y ¿qué pasa con Rafa Nadal, Michael Jordan…?, ¿ o con el presidente de Inditex Amancio Ortega?. Todas estas personas han triunfado en diferentes ámbitos pero no entran en nuestra clasificación de “inteligentes”, y parece ser algo muy injusto.

Esto es debido a que poseemos un concepto de inteligencia desfasado y obsoleto, basado en un número ( Coeficiente Intelectual) que nos clasificaba en personas “listas” o no tanto, en función de la medida de ciertos conocimientos, todos ellos de carácter académico. Según esto, entonces, todas las personas con estudios superiores deberían poseer una inteligencia de 120, pero todos sabemos que esa no es la realidad.

Conocemos casos de grandes matemáticos, o de brillantes estudiosos del universo,  o médicos que han triunfado en sus respectivos campos, que son incapaces de gestionar sus vidas, de tener relaciones sociales, comunicarse con los demás, de hacer la compra o de conducir. Entonces, ¿son tan inteligentes?, ¿es la inteligencia una cualidad tan elitista?

Desde comienzos del siglo XX psicólogos y pedagogos como Feuerstein o Vygostky, y más tarde Gardner, estudiando la inteligencia y el aprendizaje, llegaron a la conclusión de que la inteligencia única, medible con un test, basada en una cifra era errónea.

Aunque desde diferentes posiciones todos defendían la inteligencia como múltiple y diversa  (lógico- matemática, lingüística, espacial, musical, cinético- corporal, intrapersonal, interpersonal, espacial y naturalista), además de modificable y variable. Se ha superdo el concepto de inteligencia como algo innato, heredado y que no se puede cambiar porque forma parte de nosotros como el color de los ojos.

Y es aqui donde reside lo más importante: todos poseemos esta multiplicidad de inteligencias, unas más desarrolladas que otras, pero todas mejorables. Según esta premisa, todos, independientemente de si padecemos alguna discapacidad psíquica, trastorno, déficit, o cualquier anomalía podemos y debemos mejorar nuestras inteligencias tanto como nos sea posible. Y nuestros niños, ya padezcan TDAH, autismo, dislexia o sean Down… pueden mejorar y superarse para tener un vida mejor, ser autónomos y felices, conseguir éxitos y sentirse valorados sin ponerles límites o trabas.

Todo esto se asienta en la teoría de la plasticidad del cerebro, es decir, en que el cerebro se modifica a lo largo de nuestra vida y al igual que modelamos nuestro cuerpo en el gimnasio para tener la imagen que deseamos, podemos ejercitar nuestro cerebro para ser personas más capaces y felices.

Ya no nos sirve el refugiarnos en el problema que se padece, en una u otra dificultad… es el momento de luchar, trabajar, esforzarnos y lograr todo aquello que nos propongamos, con la ayuda adecuada y siempre con mucha motivación.