Le dió una torta para que aprendiese…

¿Que aprendiese a qué exactamente?, ¿a que golpear a alguien es lícito?. La mayoría de los niños que tienen TDAH, tienen el problema de que al ser hiperactivos su conducta no se adecúa a las situaciones en las que se encuentran, y esto genera una  constante regañina hacia el niño.

Tenemos a un niño castigado o reprochado casi todo el tiempo en casa, en el colegio… y desprestigiado por sus padres, maestros, compañeros… porque son difíciles de controlar y a veces tienen comportamientos molestos y/o inapropiados, y ellos mismos  saben que se portan mal pero no saben cómo pueden cambiar o lo que les pasa.

Las madres y los padres somos los que tenemos que concienciarnos a la hora de escoger e imponer castigos, sin olvidar que el castigo físico ( la bofetada, el pellizco, la colleja, un empujón o cualquier tipo de golpe) no es una buena opción por varios motivos que vamos a explicar.

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PARA EL NIÑO/A:

  • El niño siente miedo y no hará la conducta negativa cuando estemos, pero si cuando no los veamos o estén en otro círculo.
  • Genera sentimientos de rechazo, angustia y rencor hacia los padres.
  • Le hace ponerse nervioso y tener estrés, y por lo tanto aumenta su hiperactividad.
  • Afecta mucho a su autoestima y al equilibrio general, que ya de por si está afectada.
  • Aprende que él es “malo”( si sus padres lo dicen es verdad), luego el tener comportamientos disruptivos será algo normal en él.
  • Aprende que los problemas se arreglan a golpes, que la violencia es algo normal, aceptable, y el niño la usará en su entorno, incluso como respuesta a una negativa de los padres.

PARA LOS PADRES:

  • Aunque descarguemos nuestra ira es solo de forma momentánea.
  • El sentimiento de culpa es innegable.
  • Al no explicarle al niño lo que se debe hacer, no le hemos enseñado nada.
  • Demostramos nuestra inseguridad y nuestra incapacidad para controlar la situación.
  • Nos hace sentirnos ruhines y cobardes, porque pegamos a un ser indefenso.
  • Mostramos una actitud ante las situaciones y la vida negativa, y no dejamos espacio para el diálogo.
  • Nos convertimos en modelos inestables: papá y mamá son superhéroes para el niño y el que los golpeemos hace que ya no seamos un punto de apoyo fiable para ellos.

Yo siempre recomiendo a los padres cuando me dicen que no hay nada malo en golpear a un niño, a que intenten recordar cómo se sentían cuando de pequeños sus padres les pegaban… yo creo que de aprender algo bueno o positivo nada…

Cuando usamos esta actitud de manera generalizada, se crea un ambiente de malestar general, y la relación de apego padres-hijo se deteriora. Esto da pie a que muchos niños (sobre todo los TDAH) sientan que en el  fondo sus padres no los quieren porque son malos, ni sus padres ni nadie… Demoledor.

En psicología hablamos de castigo positivo, cuando ante un comportamiento inadecuado se da una respuesta repelente, y de castigo negativo cuando se elimina algún refuerzo o premio. Es siempre mucho más positivo escoge eliminar privilegios u ofrecer recompesas futuras.

Cuando a un niño se le trata a golpes o se usa el insulto o el desprecio como forma general de educar, el niño crecerá con  graves carencias afectivas y tendrá problemas de inseguridad, autoestima, falta de independencia, falta de destrezas y habilidades sociales como la negociación.

El sistema de castigo físico o psicológico es algo del pasado, obsoleto y con ningún respaldo por los profesionales, por lo que no es una premisa aceptable el que “siempre se ha hecho y nunca les ha pasado nada a los niños”, o si les ha pasado pero no se ha detectado.

Mi TDAH y mis nervios!!!!

Si,nuestros nervios…Ser padres, hermanos, abuelos o educadores de un niño/a con TDAH es agotador porque la palabra cansancio para ellos no existe. Esto, unido a que son niños ( y es propio de ellos el estar activos) hace que sean auténticos torbellinos de energía continua y arrebatadora.

Nuestra salud mental al final se puede ver deteriorada y para que esto no ocurra podemos seguir unos consejos sencillos y prácticos para aprender a querernos un poco más:

  1. Hacer deporte al aire libre, al menos 30 minutos; o simplemente dar un paseo.
  2. Intentar buscar una actividad que nos guste y que podamos realizar en casa como pintar, hacer manualidades, hacer crucigramas….
  3. Intentar priorizar nuestras obligaciones ( si la casa se queda sin recoger algún día no pasa nada).
  4. Pedir ayuda sin sentirnos mal por ello. Adiós a la culpabilidad.
  5. Aprender técnicas de relajación o yoga para gestionar la ansiedad y el estrés.
  6. Ir a la peluquería, de compras, a tomar un café… aunque estemos cansadas/os.
  7. Contar lo que sentimos y lo que nos genera angustia a alguien de confianza (pareja, amigos, familiares…). Nadie es perfecto.
  8. Intentar descansar bien por las noches, o echarnos una siesta.
  9. No reprimir nuestros sentimientos: si queremos llorar ¿por qué no hacerlo?
  10. Buscar momentos para estar a solas con nuestra pareja o amigos.

Para que los niños con TDAH estén serenos y puedan mejorar necesitan que nosotros también lo estemos. Además para poder cuidar a alguien y ayudarle, nosotros debemos estar fuertes tanto física como psicológicamente. Así que ánimo, fuerza y a por todas!!!!!

El TDAH no es una enfermedad.

Cuando a nuestro hijo/a se le diagnostica que padece TDAH, el primer pensamiento que a los padres se les viene a la mente es “mi niño está enfermo”, y es un pensamiento erróneo. Tener TDAH no es lo mismo que tener un resfriado o el sarampión, tener TDAH es padecer un trastorno o una alteración en este caso de tipo neuronal, y por lo tanto “no se quita”. Eso si, con la terapia adecuada se corrigen síntomas negativos como la hiperactividad, la falta de atención, la falta de coordinación… para que el niño aprenda a superar todos estos problemillas y sea una persona capaz y autosuficiente. Además es muy importante concienciarnos a nosotros mismos y al propio niño/a que lo padece (ellos saben que algo les ocurre), de que hay que esforzarse por conseguir logros y avances, y estar orgullosos de nuestros niños y de nosotros mismos cuando esos escalones se vayan subiendo de forma correcta. Con alegría, optimismo, esperanza y paciencia lo lograremos, aunque por el camino haya momentos poco agradables.

Es muy positivo usar premios cuando los logros se van consiguiendo, así que, cuando eso ocurra es un buen momento para ir toda la familia a nuestro restaurante favorito, sacar la bicicleta, comer helado o hacer una tarta… La vida es así más agradable para ellos y por lo tanto para todos.