La autoestima y el TDAH

Está claro que cuando una persona es diferente al resto su autoestima se ve afectada en mayor o menor medida en algún momento, y los niños/niñas que padecen TDAH no son una excepción. Aunque sean pequeños los niños que sufren TDAH saben que algo les ocurre, que no son como los otros niños, por eso es muy importante que en casa les enseñemos a valorarse y que les digamos qué cosas hacen bien, en qué son buenos, que les recordemos lo valientes que son y lo bien que todo va a salir. Debemos decirles cuando tengan una edad apropiada cual es su problema y lo que esto supone en sus vidas.

La mayoría de veces los TDAH son apartados por el resto de niños por diferentes cuestiones: porque son traviesos, no juegan durante mucho rato a una misma actividad, hablan demasiado, no son buenos en los deportes de equipo… Es decir el sentimiento de rechazo convive con ellos, y no solo el que proviene de sus iguales, también sufren el rechazo (no intencionado) de personas mayores.

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Es de suma importancia cuidar con mucho mimo la frágil autoestima de nuestros TDAH, y enseñarnos a diferenciar las actuaciones y las acciones, de la persona en sí (Alejandro se porta mal pero NO ES UN NIÑO MALO, tiene buen corazón).

Si un niño en casa y en el cole no se siente querido, valorado, escuchado, respaldado, respetado… ¿cómo va a mejorar y querer, escuchar y valorar a los demás? Es nuestro deber y responsabilidad como padres y profesionales enseñarlos y quererlos.

El TDAH no es una enfermedad.

Cuando a nuestro hijo/a se le diagnostica que padece TDAH, el primer pensamiento que a los padres se les viene a la mente es “mi niño está enfermo”, y es un pensamiento erróneo. Tener TDAH no es lo mismo que tener un resfriado o el sarampión, tener TDAH es padecer un trastorno o una alteración en este caso de tipo neuronal, y por lo tanto “no se quita”. Eso si, con la terapia adecuada se corrigen síntomas negativos como la hiperactividad, la falta de atención, la falta de coordinación… para que el niño aprenda a superar todos estos problemillas y sea una persona capaz y autosuficiente. Además es muy importante concienciarnos a nosotros mismos y al propio niño/a que lo padece (ellos saben que algo les ocurre), de que hay que esforzarse por conseguir logros y avances, y estar orgullosos de nuestros niños y de nosotros mismos cuando esos escalones se vayan subiendo de forma correcta. Con alegría, optimismo, esperanza y paciencia lo lograremos, aunque por el camino haya momentos poco agradables.

Es muy positivo usar premios cuando los logros se van consiguiendo, así que, cuando eso ocurra es un buen momento para ir toda la familia a nuestro restaurante favorito, sacar la bicicleta, comer helado o hacer una tarta… La vida es así más agradable para ellos y por lo tanto para todos.